Chile, un país en deuda con los adultos mayores

Este 1 de octubre, en el día internacional del adulto mayor, es importante darnos el tiempo de reflexionar y de reconocer la deuda que tenemos con quienes nos han visto crecer.

Tanto la crisis social y política como la sanitaria ocasionada por el coronavirus develó una realidad latente. Las cuarentenas y las medidas de distanciamiento obligaron a nuestros mayores, como un sector más vulnerable a la Covid-19, a mantenerse en cuarentena rígida (encerrados) por varios meses. Estas medidas fue difícil de sobrellevar para ellos, porque pueden implicar soledad, sedentarismo, pero sobre todo incertidumbre y miedo.

Si bien el estado de excepción culminó y la pandemia está pasando “al olvido”, las autoridades y la ciudadanía mostró que como sociedad, no estamos a la altura de las circunstancias para pensar de otra manera y desarrollar espacios para la continuidad activa y el protagonismo de nuestros mayores, que entre sus objetivos se encuentran: la actualización cultural, científica y técnica; el aprendizaje continuo para ser mujeres y hombres mayores de esta época (habilidades para la inclusión tecnológica) y otras dinámicas que provoquen cambios de carácter espiritual, es decir, desarrollo cognitivo, afectivo motivacional, sociabilidad y reinserción social.

Aún nos falta construir una nueva cultura del envejecimiento. Es decir, que los adultos mayores sigan aprendiendo y recibiendo aprendizaje, porque ha sido un mito creer que cuando somos mayores ya no tenemos nada nuevo que aprender; adultos mayores que practican actividad física, que hacen terapia ocupacional, que practican el ocio, y finalmente que siguen produciendo para sentirse útiles, tener objetivos de vida, objetivos cada día que motiven a levantarse cada mañana, de eso se trata: de darle sentido a la vida.

Y para finalizar, y a pesar de los avances teóricos en el cambio del paradigma deficitario de la vejez hacia uno más positivo, se puede visualizar y sentir que nuestra sociedad tiene aún una concepción negativa de la vejez y es un reto para nosotros para que, de manera intergeneracional, vayamos cambiando de mentalidad.

Por Katherine Muñoz, periodista.